sábado

Cuando la tele tenia 2 canales

Cuando yo era pequeña y mi abuela estaba viva, yo me dedicaba a perseguir a su gato, se llamaba Ñoño, porque le faltaba un ojo, esta minusvalía no le impedía subirse a la parra, ni meterse debajo de los coches ni saltar la tapia. A mi, Ñoño no me gustaba demasiado, bueno me gustaba porque era un gato y me gustan mucho los animales, todos. Mis esfuerzos para coger a ese gato, que tengo que decir que solo se dejaba querer por mi abuela, era conseguir ponerle un vestido y llevarlo al hospital. Recuerdo a Ñoño desde siempre por casa, pero el ultimo año Ñoño se dejaba coger, y acariciar, pero yo ya no tenia ganas de ponerle ningún vestido, quería peinarlo y eso si, seguía teniendo ganas de llevarlo al hospital. Delante de la casa de mis abuelos estaba el hospital militar y no se porqué, esas cosas que hacen los niños, relacionaba la falta de un ojo a una herida de guerra, sin pensar que los gatos no se alistan al ejercito. Al final Ñoño murió, como mi abuela, pero no conseguí llevarlo al hospital para que le pusieran un ojo, esto viene porque mi perra se ha roto un diente, y al comentárselo a mi madre, bueno, le dije: - Mama, tendré que llevar a la perra al dentista porque se le rompió un diente, y me contestó riéndose, claro al gato al hospital y a la perra al dentista. Me alegro de seguir pensando en ciertas cosas de la misma manera que cuando tenia 7 años.

1 comentario:

cridanera dijo...

Hola ami tanbien me gustan munnnnnnnnnnnnnnncho los animales y como tu siempre hemos tenido en casa y son uno mas de la fami

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